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martes, enero 27, 2009

Defender el Estado laico

Le enviamos el artículo publicado el día miercoles 21 de enero del 09 en el periodico: El Universal Sección: Opinión Pág: 27

Defender el Estado laico

Lorenzo Córdova Vianello

No la presencia, sino la intervención del presidente Calderón en el sexto Encuentro Mundial de las Familias el pasado 14 de enero es, por decir lo menos, irresponsable y contradictoria con la investidura política que ostenta. Al menos lo es en el contexto del Estado laico que establece nuestra Constitución.

Como privado él tiene el derecho de profesar y practicar la creencia religiosa que quiera al amparo de la libertad que a todos nos reconoce el artículo 24 de la Carta Magna. Como Presidente, es decir, como el titular de un órgano de Estado que no supone una representación partidista o de fe alguna, está obligado constitucionalmente a ciertas responsabilidades elementales. Ello no quiere decir que no pueda asistir a eventos de corte abiertamente religioso como el aludido, ni siquiera que no pueda inaugurarlos, como lo hizo (aunque un mínimo de sensatez política habría sugerido no hacer ninguna de esas dos cosas), pero sí que en su discurso debe mantener, en todo caso, el tono neutro en cuanto a cuestiones religiosas que le impone el haber asumido una responsabilidad pública de primer nivel y haber jurado respetar y hacer cumplir una Constitución laica (y subrayar el adjetivo no es menor).

El sermón que pronunció el Presidente de la República en nombre del pueblo de México al darle la bienvenida a nuestro país (una tierra ahora expropiada por santos, vírgenes y órdenes religiosas de nomenclaturas francamente medievales) a la alta jerarquía católica y a la grey que confluyó en ese evento es simple y sencillamente ofensivo para quienes en ejercicio de la misma libertad religiosa no comulgamos con sus creencias (o simplemente no creemos en nada).

No debemos olvidar que el Estado laico, es decir, aquella forma de organización política que parte de no asumir como propia una religión, que tampoco persigue a religión alguna y que, por lo tanto, se funda en el principio de tolerancia religiosa (que quiere decir respeto y consideración de igual dignidad a todas las creencias), es la premisa de una forma de gobierno democrática.

Y es que la democracia no puede existir ahí donde no existe un respeto a la diversidad política, ideológica y religiosa que caracteriza a las sociedades modernas (incluida, aunque le pese a algunos, la nuestra). Sólo a partir de ese respeto es concebible la interacción pacífica y respetuosa de quienes piensan y creen en algo distinto. Y eso es posible sólo en un contexto en el que haya logrado cuajar la que es, sin duda, la conquista civilizatoria más importante de la modernidad: la separación neta y tajante entre religión y política, entre la Iglesia y el Estado. Esa que Calderón diluyó de cuajo la semana pasada.

El Presidente, insisto en ello, tiene el derecho de sostener en su fuero interno los valores que considere mejores o convenientes, pero nunca —como lo hizo— el de afirmarlos, en su papel de jefe de Estado, como un postulado absoluto, como la Verdad (con mayúscula), porque entonces está olvidando el carácter democrático de su encargo y se convierte en el cruzado de una fe que, por muy mayoritaria que sea, no deja de ser una visión parcial y excluyente del mundo y sus problemas.

Exigir al Presidente que respete la Constitución y que mantenga en su fuero privado sus creencias religiosas no es baladí, menos aún en un contexto en el que la Iglesia católica ha públicamente desatado una agresiva ofensiva por suprimir el carácter laico de la educación y la separación entre religión y política que sanciona nuestra Carta Magna. Lo que está en juego es, ni más ni menos, el futuro del Estado democrático que por definición es, guste o no, precisamente aconfesional.

Investigador y profesor en la UNAM

Cortos de Laica 166

El erotismo recorre la escala más sensible de las fascinaciones humanas, aquella que transita entre la vida, el amor y la muerte. Temas estos que trató Georges Bataille, un antropólogo francés quien, a juicio de sus críticos, dominaba el arte de la transgresión. Bataille escribió el polémico libro El Erotismo, (Tusquets Ed. México, 2005) Veamos algunas de sus ideas:

El espíritu humano está expuesto a los requerimientos más sorprendentes. Constantemente se da miedo a sí mismo. Sus movimientos eróticos le aterrorizan. El erotismo no puede ser estudiado sin, al hacerlo, tomar en consideración al ser humano mismo. En particular, no se puede tratar el erotismo independientemente de la historia del trabajo y de la historia de las religiones.

Podemos decir que el erotismo es la aprobación de la vida hasta la muerte. Aunque la actividad erótica sea antes que nada una exuberancia de la vida, el objeto de esa búsqueda psicológica, independientemente de la aspiración a reproducir la vida, no es extraño a la muerte misma.

La búsqueda de una continuidad del ser llevada a cabo sistemáticamente más allá del mundo inmediato, designa una manera del ser esencialmente religiosa. Sin la noción de continuidad, no llegaríamos a comprender de ningún modo la significación general del erotismo y la unidad de sus formas. Lo más violento para nosotros es la muerte; la cual, precisamente, nos arranca de la obstinación que tenemos de ver durar el ser discontinuo que somos.

Toda la operación del erotismo tiene como fin alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta el punto del desfallecimiento. El paso del estado normal al estado de deseo erótico supone en nosotros una disolución relativa del ser. Hay, en el paso de la actitud normal al deseo, una fascinación fundamental por la muerte. Lo que está en juego en el erotismo es siempre una disolución de las formas constituidas.

Nunca hemos de dudar que, a pesar de las promesas de felicidad que la acompañan, la pasión comienza introduciendo desavenencia y perturbación. Le parece al amante que sólo el ser amado puede, en este mundo, realizar lo que nuestros límites prohíben: la plena confusión de dos seres, la continuidad de dos seres discontinuos. La pasión nos adentra así en el sufrimiento, puesto que es, en el fondo, la búsqueda de un imposible.

La aprobación de la vida hasta la muerte es un desafío, tanto en el erotismo de los corazones como en el erotismo de los cuerpos. Es un desafío, a través de la indiferencia, a la muerte. La vida es acceso al ser; y, si bien la vida es mortal, la continuidad del ser no lo es…la perturbación erótica inmediata nos da un sentimiento de que lo supera todo. Luego, más allá de la embriaguez abierta a la vida juvenil, nos es dado el poder de abordar la muerte cara a cara y de ver en ella por fin la abertura a la continuidad imposible de entender y de conocer, que es el secreto del erotismo y cuyo secreto sólo el erotismo aporta.

La poesía lleva al mismo punto que todas las formas del erotismo: a la indistinción, a la confusión de los objetos distintos. Nos conduce hacia la eternidad, nos conduce hacia la muerte y, por medio de la muerte, a la continuidad: la poesía es eternidad.

Frente por la Cultura Laica

miércoles, septiembre 24, 2008

Cortos de Laica 161

Consumir lo que otros producen forma y ha formado parte de la vida de las personas. No obstante, las necesidades tienen límites y, cuando éstos se rebasan, se puede traspasar la frontera que nos lleva al consumo compulsivo. La libertad de consumir y disfrutar de ello no equivale a convertirse en rehén de las necesidades artificiales que impone la publicidad. Es el tema que trata el escritor uruguayo Eduardo Galeano en www.ecoportal.net
http://ecoportal.net/content/view/full/67451 De ello seleccionamos algunos fragmentos:


El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.


El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.


El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales.


Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.


El consumidor ejemplar es la persona quieta. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentad@ ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.


Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos.


Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad
el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas.


El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante.


La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del
planeta. (Contribución de Coral López)


Busca la colección completa de los Cortos de Laica y comenta sobre cualquiera de ellos en el Foro de Cortos de Laica, en la siguiente dirección:

http://www.codice.org.mx

También se encuentran Los Cortos de Laica en:

http://www.libertadeslaicas.org.mx/paginas/Enciclopedia/EncicloCortosLaica.htm

Los Cortos de Laica como Estampas Laicas:

http://www.17.edu.mx/index.php?cont=85

Otra versión se halla en una interesante página publicada en Lima, Perú: http://www.cuerpoyderechos.info/home/seccion_detalle.php?ID=61

martes, septiembre 09, 2008

Le enviamos el artículo publicado el día martes 9 de septiembre del 08 en el periodico: Milenio Sección: Escriben.

Una Iglesia democrática, no muda

Roberto Blancarte

Nadie, o muy pocos, quieren que “la Iglesia”, es decir los obispos católicos, se callen. Nadie, o muy pocos, pretenden que la jerarquía de la Iglesia católica se quede muda frente a lo que no le parece. Nadie, o muy pocos, piensan que estamos en los tiempos de las catacumbas y que quienes predican deben hacerlo en las cuevas o en la oscuridad. Lo único que se le pide a los obispos católicos, como al resto de los mexicanos, es que respeten la ley, que la acaten y que no pretendan erigirse en un tribunal superior al de la Suprema Corte. En un país no puede haber dos leyes, ni dos tribunales supremos, a riesgo de que se generen numerosos problemas de convivencia. Tampoco puede el orden constitucional estar cuestionado al grado de que se convoque a no obedecerlo. Porque si cada quien le va a hacer caso sólo a las leyes que le gustan, los narcotraficantes podrán decir que no están de acuerdo con algunas leyes y los secuestradores también. O estaremos de vuelta con los tribunales especiales que fueron abolidos hace siglo y medio. Hubo ya una controversia constitucional y fue resuelta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No queda más que acatar la ley, aunque no se esté de acuerdo con ella. Aunque parezca injusta. Aunque sea vista como criminal.

“Una Iglesia muda no sirve ni a Dios ni a los hombres”. Pero tampoco le sirve ni a Dios ni a los hombres, una Iglesia antidemocrática, anticonstitucionalista, antipopular. No se trata de que se quede callada. Se trata de que hable con sensatez, de que entienda que vive en un orden democrático, el cual ha costado mucho construir y que, aun si no se concibe a sí misma como una institución democrática, entienda que en este orden constitucional ha adquirido derechos y obligaciones. Que no puede estar dentro del orden democrático cuando le conviene y fuera de él cuando no le gusta. A Dios y a los hombres le conviene una misma cosa; los jerarcas católicos no pueden constituirse en una República aparte, en un islote alejado de las leyes. Intentaron revertir la decisión de una legislatura democráticamente elegida y, a pesar de contar con el apoyo del gobierno federal, no pudieron ganar su recurso de anticonstitucionalidad con el tribunal supremo. Dieron sus mejores argumentos, movilizaron a quienes pudieron, apelaron al orden divino y amenazaron con el castigo eterno. No lo lograron. Lo que ahora se espera de esta jerarquía no es que se quede callada, sino que diga cosas prudentes, sensatas, pero sobre todo respetuosas de un orden social y político que requiere del respeto, aceptación y acatamiento de todos.

Sería terrible que los obispos estuviesen pensando en el viejo esquema de la Iglesia como sociedad perfecta, es decir como institución que se vale a sí misma. Así se vio la Iglesia durante muchas décadas, en una posición igualitaria que el Estado; por lo tanto con todo el derecho para cuestionar, negociar, obedecer o desobedecer el orden civil. Si la Iglesia consideraba una ley como injusta, entonces no la obedecía. Si el gobierno era considerado tiránico, entonces lo combatía. Si sus exigencias no eran satisfechas, entonces reclamaba el derecho a la rebelión. Pero si el gobierno en turno hacía lo que la Iglesia deseaba, no importaba si era tiránico, persecutor o incluso genocida, como lo fueron las juntas militares de Chile y Argentina, y los apoyaba. En otras palabras, la vara con la que mide la Iglesia la justicia de los gobiernos y las leyes no es la democrática, sino la de su propia doctrina, tal y como la interpreta su jerarquía.

Mucho influye en esta visión la concepción que tienen los obispos de su propio gobierno. Ellos no conocen ni la democracia, ni la división de poderes. Un obispo concentra todos; es el mismo tiempo el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Y no comparte nada. Sus decisiones son incuestionables y definitivas en su propia diócesis. Imparte justicia, declara nulos o no consumados los matrimonios, gobierna a sacerdotes y a los fieles que se someten a su autoridad, legisla y decreta sin necesariamente consultar a sus presbíteros o concilios, etcétera. Viven en un mundo que simple y sencillamente no se rige por reglas democráticas y división (es decir contrapeso) de poderes.

¿Qué se puede esperar entonces de una institución que no está acostumbrada a acatar las leyes civiles? ¿Cómo puede vivir una experiencia democrática y republicana, sin convertirse en enemiga de ese orden? ¿Cómo puede aprender a contribuir a la construcción de un estado de derecho, sin dejar por ello de proponer su visión del mundo? Admitamos que el problema de nuestra Iglesia católica es que no ha aprendido a vivir fuera del Estado, a proponerse como una más de las instituciones de la sociedad civil. Y si bien es cierto que durante muchos años tuvo que sufrir el anticlericalismo y la persecución, en el fondo su problema era menor mientras el orden social seguía siendo el que ellos querían. Pero una vez que la sociedad está empujando por los cambios en cuestiones claves, como el aborto, la eutanasia o los derechos sexuales y reproductivos, la situación cambia mucho para ellos y su nivel de tolerancia disminuye sensiblemente. Así, la Iglesia del orden social y político, de repente se pone en su contra.

miércoles, julio 23, 2008

El sutil ejercicio de la discriminación

Le enviamos el artículo publicado el día martes 22 de julio del 08 en el periodico: Milenio Sección: Escriben.

El sutil ejercicio de la discriminación

Roberto Blancarte

Hay diversas formas de discriminación: existe la discriminación abierta, que se hace ante los ojos de todos, y la discriminación velada, que se oculta bajo criterios legales, políticos, culturales o religiosos; existe la discriminación consciente, que se efectúa con todo el conocimiento de causas o efectos, y la discriminación inconsciente, que se hace sin pensar y sin tener verdadero conocimiento de que se está haciendo. Para mi gusto, ésta es la peor de las formas de discriminación, porque se realiza en la ignorancia y porque es la más difundida de todas. Es aquella discriminación que vemos todos los días, la que amparan algunas leyes y algunos estatutos especiales y la que se lleva a cabo prácticamente sin que nos demos cuenta.

Hago referencia a lo anterior porque la semana pasada tanto el presidente de la República, Felipe Calderón, como su secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en sendas ocasiones (el primero recibió a la jerarquía católica y el segundo entregó registros a diversas asociaciones religiosas) hicieron referencia al Estado laico. Y es precisamente dicho Estado el que garantiza la igualdad de todas las creencias ante la ley, consecuentemente en el goce de los derechos de cada quien, independientemente de su religión, de su agnosticismo o no-creencia. Desafortunadamente, más allá de lo que cada quien entiende por Estado laico, lo cierto es que la discriminación que éste pretende evitar es muchas veces practicada, incluso por quienes dicen defenderla. El problema es cultural y va más allá de lo legal. La discriminación está tan enraizada en nuestras costumbres, que apenas si nos damos cuenta que la estamos realizando.

Doy un ejemplo de lo anterior: hace algunos años, cuando me tocó ser coordinador de Asesores de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, tuve que ir a discutir con los asesores de la Subsecretaría de Población y Migración, que en ese momento era otra subsecretaría, pues no estaban unidas como hoy lo están. Se trataba de dilucidar si migración tenía razón en querer expulsar a una serie de ministros de culto de una Iglesia extranjera que estaba vendiendo aguas milagrosas, lo que para los funcionarios de esa subsecretaría era a todas luces un fraude. Sin que yo tuviera particular simpatía por la Iglesia en cuestión o por sus ministros de culto, les tuve que decir a los asesores del subsecretario de Población y Migración que si ellos iban a clausurar recintos religiosos porque allí se estaban vendiendo productos milagrosos, tendríamos que ir a clausurar en primer lugar la Basílica de Guadalupe, pues allí se vendían muchas cosas supuestamente milagrosas, que podrían constituir un fraude, desde la lógica que ellos veían las cosas. Por supuesto, estos funcionarios no se habían cuestionado el asunto porque para ellos era normal lo que sucedía en las iglesias católicas, pero lo que pasaba en otras iglesias era objeto de sospecha. Los funcionarios estaban lejos de sospechar que su actitud era discriminatoria y que no estaban midiendo con la misma vara a todas las asociaciones religiosas, porque una de ellas está enraizada en las llamadas costumbres nacionales y por lo tanto se ven como normales, mientras que las otras se ven como raras o extrañas.

Esto no es cosa del pasado. Es una realidad que vivimos cotidianamente. Hace unos días, dos periodistas coincidieron en su interés por investigar acerca de la Iglesia de cientología o scientology. En sus preguntas, hechas de buena fe, se reflejaba el prejuicio con el que la población examina normalmente los nuevos movimientos religiosos. Entre otras cosas, me preguntaban por ejemplo, si la Iglesia de cientología podía considerarse una verdadera religión, ya que parte de ella suponía el cobro a sus miembros de sus cursos de superación. Les contesté a ambos que todas las religiones requieren de recursos para sobrevivir y llevar a acabo su misión y que cada una de estas religiones, en la medida que se convierte en una organización, supone la adquisición y manejo de recursos financieros, indispensables para su obra. Sin embargo, vemos muy fácilmente la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el nuestro. Nos parece raro que cientología cobre por sus cursos, pero no nos extraña que el sacerdote cobre (o pida un donativo, que es lo mismo, o a veces es más presión para el que requiere el servicio) por casar a alguien o bautizar a un niño. Si una nueva religión cobra por ciertos servicios, que luego serán utilizados para sus propósitos religiosos, nos parece extraño o sospechoso, pero nadie se cuestiona acerca de las colegiaturas costosas en una escuela católica. Eso es normal. Como nos parece normal que los obispos usen camionetas de lujo.

La peor de las discriminaciones es la que se hace sin pensar, la que se repite todos los días y la que el gobierno eventualmente termina promoviendo, por ignorancia o por omisión. Porque discriminar no es únicamente menoscabar los derechos de alguien o tratar a una persona desfavorable e inequitativamente. Es sobre todo, no hacer lo necesario para modificar una situación que la ha generado y permite que siga existiendo. Habría que ver si nuestro gobierno está haciendo algo para que esto deje de suceder.


lunes, julio 21, 2008

Cortos de Laica 158

Cortos de Laica 158

En muchas sociedades. donde las transformaciones de todo tipo se suceden a cada momento, donde muchos valores están repensándose y cobrando nuevos sentidos, parece imprescindible rescatar uno de los significados más profundos de la ética, el que abarca tanto lo teórico como lo práctico. La filósofa mexicana Juliana González entra a este complejo reto a través de su libro Ética y Libertad (Fondo de Cultura Económica, México, 2007). Veamos algunas de sus ideas:

No hay ética sin libertad. En la ética se encuentra implícita la libertad, o sea, la capacidad de opción, de valoración y de decisión; porque existen, de un modo u otro, alternativas y posibilidades abiertas; porque la realidad ética, en suma, es obra del esfuerzo y la lucha, del empeño y de la acción constantes y voluntariamente asumidos. La libertad es problema, es incluso el problema fundamental de nuestro saber de ser humano y de nuestro hacer.

Hay que dejar de pensar la libertad en abstracto. Libertad y necesidad son contrarios pero no excluyentes: se implican recíproca y dialécticamente. Lo que ha de invalidarse en realidad es la pretensión de absolutos, y los dualismos que de ahí resultan: absoluto determinismo (necesidad) versus absoluta in-determinación (libertad).

La libertad implica angustia, indeterminación, experiencia de soledad y de vacío real: todo ello justamente como una vivencia de carácter existencial, y no solamente como mera operación intelectual. Pero es necesario ver cómo la libertad es el verdadero fundamento de la eticidad: no de una moral determinada, sino de la condición ética del ser humano y del fenómeno de moralidad en general.

Es vigente el proyecto de lograr la ética griega de la felicidad, reconciliada con la vida, opuesta a las morales del sufrimiento, del deber por el deber o de la angustia ante la muerte y ante la propia libertad; se requiere así, no sólo fundamentar la libertad y la confianza en la dignidad del ser humano, sino buscar la íntima conciliación entre dignidad y felicidad, entre virtud y placer.

La condición humana es la última explicación de la condición ética. Las morales pueden cambiar y el ser humano puede dar contenidos distintos a lo que considera bueno o malo, mejor o peor, valioso o no valioso. Lo que no varía y es una nota permanente de la naturaleza humana es su necesidad de distinguir y valorar éticamente. La eticidad es lo universal y constitutivo de las diferentes morales, sean cuales sean. Lo que es inalterable y base de la creación de diversas tablas de valor es la no-indiferencia misma, la no-amoralidad, como característica distintiva del ser humano y como motor efectivo de la creación de las morales. La no indiferencia es la esencia de la eticidad.

Frente por la Cultura Laica

Busca la colección completa de Cortos de Laica en la siguiente dirección:

http://www.libertadeslaicas.org.mx/paginas/Enciclopedia/EncicloCortosLaica.htm

Los Cortos de Laica como Estampas Laicas:

http://www.17.edu.mx/index.php?cont=85

Otra versión se halla en una interesante página publicada en Lima, Perú: http://www.cuerpoyderechos.info/home/seccion_detalle.php?ID=61

miércoles, mayo 07, 2008

Cortos de Laica 155

El ser humano viene desarrollando su existencia con base en una serie interminable de preguntas. Y entre las interrogantes destacadas en el área del conocimiento se encuentra la siguiente: ¿Tiene límites el potencial de la inteligencia humana? En torno a esa y otras preguntas similares el investigador de Harvard, Howard Gardner, escribió su polémica obra denominada Inteligencias Múltiples (IM) (Paidos, Barcelona, 1995). Las IM sugieren un gran desafío para los sistemas educativos, puesto que habría que atender al estudiantado de manera más individual, buscando detectar y fomentar las inteligencias de cada quien:

Los test de Coeficiente Intelectual( CI) predicen el éxito escolar con una precisión considerable, pero nada dicen acerca del posible éxito en una profesión determinada después de la escolaridad. Los test de CI miden únicamente capacidades lógicas o lógico-lingüísticas. El jugador de ajedrez, el violinista y el atleta ¿son inteligentes en sus respectivas carreras? Si lo son, ¿por qué el término actual de inteligencia no consigue identificarlos? ¿Qué es lo que les permite realizar esas proezas memorables? Tratamos estos problemas a la luz de la teoría de las inteligencias múltiples (IM). Creemos que la competencia cognitiva del ser humano queda mejor descrita en términos de un conjunto de habilidades, talentos o capacidades mentales, que denominamos inteligencias.

La teoría de las inteligencias múltiples pluraliza el concepto tradicional. Una inteligencia implica la habilidad necesaria para resolver problemas o para elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una comunidad determinada. Cada inteligencia se activa a partir de ciertos tipos de información presentada de forma interna o externa. Una inteligencia debe ser también susceptible de codificarse en un sistema simbólico: un sistema de significado, producto de la cultura, que capture y trasmita formas importantes de la información. El lenguaje, la pintura y las matemáticas son tres sistemas de símbolos, prácticamente mundiales, que son necesarios para la supervivencia y la productividad humanas. Estas son las siete inteligencias:

Cinético corporal. La evolución de los movimientos corporales especializados es de importancia obvia para la especie, y en los humanos esta adaptación se extiende al uso de herramientas. El movimiento del cuerpo sigue un desarrollo claramente definido en los niños. Y no hay duda de su universalidad a través de las culturas.

Inteligencia lógico-matemática. En los individuos dotados de esta inteligencia, el proceso de resolución de problemas es, a menudo, extraordinariamente rápido: el científico competente maneja simultáneamente muchas variables. Junto con la capacidad lingüística, el razonamiento lógico matemático proporciona la base para los test de CI. Esta forma de inteligencia ha sido investigada en profundidad y constituye el arquetipo de la “inteligencia en bruto”.

Inteligencia lingüística. El don del lenguaje es universal, y su desarrollo en los niños es sorprendentemente similar en las distintas culturas. Incluso en caso de las personas sordas a las que no se ha enseñado explícitamente un lenguaje por signos, a menudo los niños, inventan su propio lenguaje manual y lo usan subrepticiamente (señas caseras).

Inteligencia espacial. La resolución de problemas espaciales se aplica a la navegación y al uso de mapas. Otro tipo de resolución de problemas espaciales aparece en la visualización de un objeto visto desde un ángulo diferente y en el juego de ajedrez. Las artes visuales también emplean esta inteligencia en el uso que hacen del espacio. Las personas invidentes proporcionan un ejemplo de la distinción entre inteligencia espacial y percepción visual. Es notable la analogía entre el razonamiento espacial de los invidentes y el razonamiento lingüístico de las personas sordas. Niñ@s autistas hacen dibujos de una finura y precisión representativa extraordinarias.

Inteligencia interpersonal. Se construye a partir de la capacidad nuclear de sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto leer las intenciones y deseos de los demás. Esta capacidad se da en formas altamente sofisticada en líderes religiosos o políticos, profesores y terapeutas.

Inteligencia intrapersonal. Es el conocimiento de los aspectos internos de la persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre estas emociones y finalmente ponerles un nombre y recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. Esta capacidad permite trascender la satisfacción del impulso instintivo, lo cual es relevante para una especie que no está permanentemente implicada en la lucha por la supervivencia.

Inteligencia musical. La evidencia procedente de los niños prodigio confirma que existe un vínculo biológico con cada tipo de inteligencia. Poblaciones espaciales subrayan la independencia de la inteligencia musical: los niños autistas, que no pueden hablar, pueden sin embargo tocar maravillosamente un instrumento musical. Los datos que apoyan la interpretación de la habilidad musical como una inteligencia proceden de fuetes muy diversas.

Frente por la Cultura Laica

martes, abril 22, 2008

El mundo según Benito XVI

Le enviamos el artículo publicado el día martes 22 de abril del 08 en el periodico: Milenio Sección: Escriben.



Roberto Blancarte¿Cuál es el papel de lo religioso en las relaciones internacionales? ¿Tiene algún sentido introducir en los debates de Naciones Unidas esta perspectiva? Durante muchas décadas, dicho organismo internacional se ha negado a introducirla, pues se conocen de sobra las implicaciones divisivas que podría tener en las discusiones. Así que el tema religioso se ha tratado sobre todo a partir de cuestiones como la libertad o la no discriminación. Hasta hace poco más de una década, el tema religioso se tocaba con suma cautela y se evitaba en la medida de lo posible. Recuerdo, por ejemplo, haber asistido en 1994 a una “reunión de expertos” en Eslovenia para tratar el tema de religión y desarrollo, ligado a la Cumbre sobre Desarrollo Social, que tuvo lugar en Copenhague. Lo anterior no quiere decir que no haya múltiples organizaciones religiosas participando de muchas maneras en el sistema de Naciones Unidas. La entidad más notoria es la llamada Santa Sede , sujeto de derecho internacional que le permite a la Iglesia Católica actuar como miembro permanente o como observador en muchos de sus organismos. Por suerte, la reciente visita de Benito XVI a los Estados Unidos de América y a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, ha permitido que nos podamos hacer una idea más clara del pensamiento del actual pontífice respecto al mundo moderno. En pocos discursos, pero sin duda importantes hasta para el soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, dada la importancia del interlocutor, Ratzinger ha delineado algunas de sus principales ideas sobre las relaciones entre las naciones y el papel de los organismos internacionales.
¿Qué fue lo que dijo y qué quiso decir el Papa en las Naciones Unidas? El análisis de su discurso puede resultar esclarecedor para saber cuál es la lógica con la que se está moviendo la Santa Sede en la diplomacia mundial. Benito XVI comenzó por reiterar que la Iglesia Católica y la Santa Sede siguen con atención e interés los esfuerzos de Naciones Unidas en su deseo por la paz, la búsqueda de la justicia, el respeto de la dignidad de la persona, la cooperación y la asistencia humanitaria, pues ven en su actividad “un ejemplo de cómo los problemas y conflictos relativos a la comunidad mundial pueden estar sujetos a una reglamentación común”. ¿Qué significa esto? Nada más ni nada menos que la Santa Sede quisiera que algunos asuntos estén reglamentados por la comunidad internacional, más que por las naciones. Es decir, que está a favor de que ciertos temas no puedan ser resueltos por los países de manera soberana: “Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección (a los derechos humanos), la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales.” El Papa señala también: “Esto es más necesario aún en un tiempo en el que experimentamos la manifiesta paradoja de un consenso multilateral que sigue padeciendo una crisis a causa de su subordinación a las decisiones de unos pocos, mientras que los problemas del mundo exigen intervenciones conjuntas por parte de la comunidad internacional.” En pocas palabras, para resolver los problemas de la comunidad internacional, el Papa apela a un verdadero multilateralismo, que no esté sujeto a la voluntad de las potencias.
Ahora bien, dice el pontífice romano, en el contexto de las relaciones internacionales existen reglas que se han hecho para promover el bien común y defender la libertad humana: “En nombre de la libertad –señala Ratzinger– debe haber una correlación entre derechos y deberes, por la cual cada persona está llamada a asumir la responsabilidad de sus opciones, tomadas al entrar en relación con los otros.” El Papa explica que se refiere “al modo en que a veces se han aplicado los resultados de los descubrimientos de la investigación científica y tecnológica” pues, “no obstante los enormes beneficios que la humanidad puede recabar de ellos, algunos aspectos de dicha aplicación representan una clara violación del orden de la creación, hasta el punto en que no solamente se contradice el carácter sagrado de la vida, sino que la persona humana misma y la familia se ven despojadas de su identidad natural.” Para el Papa Benito XVI, esto no significa que hay que optar entre la ciencia y la ética: “Se trata más bien de adoptar un método científico que respete realmente los imperativos éticos.” El tema, cuestionable y cuestionado, da para mucho.
Benedicto XVI hizo entonces una brillante jugada con esta intervención (por lo demás mucho más extensa y compleja) en Naciones Unidas, pues por un lado evitó plantear la visión religiosa como enfrentada al mundo secular y, por el otro, centrándose en los derechos humanos, pudo articular una propuesta que en esencia significa recuperar a la persona como el actor central y en teoría principal beneficiaria de los esfuerzos internacionales. Ligó así multilateralismo con derechos humanos y a éstos con la libertad religiosa, de la cual hablaremos en otra ocasión. No eliminó, sin embargo, muchos de los elementos que hacen muy difícil la discusión sobre bases religiosas de algunos problemas de bioética. El debate, en todo caso, sigue tan abierto y tan complejo como siempre.

lunes, abril 14, 2008

Marcharán contra dispendio del gobierno de Jalisco

*Activistas exigirán retiro del dinero público de megaproyecto religioso
*Pedirán la renuncia del mandatario estatal
*Conforman Movimiento Ciudadano en Defensa del Dinero Público y el Estado Laico

México DF, abril 11 de 2008 (Mario Alberto Reyes/ NotieSe).- Integrantes del Movimiento Ciudadano en Defensa del Dinero Público y el Estado Laico marcharán la tarde de hoy por las calles de Guadalajara, Jalisco, en repudio a la entrega de 90 millones de pesos hecha por el gobierno estatal a la Iglesia católica para la construcción del Santuario de los Mártires, así como para exigir respeto a la laicidad del Estado.

La protesta iniciará en punto de las 17:00 horas y partirá de la Escuela Normal Superior hacia la Plaza de las Armas, lugar en el que activistas de diversas organizaciones civiles se pronunciarán en contra de la gestión de Emilio González Márquez, a quien le exigirán su renuncia.

El movimiento aglutina a 21 organizaciones entre las que se encuentran el Centro de Derechos Humanos Coordinadora 28 de marzo, Mujeres por la Democracia, Congreso Ciudadano de Jalisco, Patlatonalli, Colectivo Ecologista, Frente contra la Homofobia, Red Insurgente, Sindicato del Colegio de Bachilleres, Movimiento de Bases Magisteriales, Comité Ciudadano de Defensa Ambiental del Salto, Asamblea de Redes y Movimientos Sociales, y la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal Rural de Atequiza.

De acuerdo con Araceli Prieto, coordinadora de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos de Jalisco, los manifestantes exigirán la renuncia del gobernador panista Emilio González Márquez y promoverán un juicio político por haber “utilizado dinero público con fines deshonestos, y porque ha gobernado con soberbia lo que ha beneficiado a los grupos económicos y religiosos más poderosos”.

Luego de analizar los gastos efectuados durante el primer año de gobierno de González Márquez, los integrantes del Movimiento Ciudadano calcularon que el monto del “dispendio” asciende a poco más de 412 millones de pesos, por lo que de inmediato comenzaron a organizarse con el fin de informar a la ciudadanía mediante volantes y calcomanías acerca de las supuestas irregularidades cometidas con el erario.

Mediante vía telefónica, Araceli Prieto dijo a NotieSe que hasta el momento la Comisión Estatal de Derechos Humanos ha recibido cientos de quejas de ciudadanos inconformes con la entrega de dinero público a la jerarquía católica. Incluso, señaló existe la posibilidad de que se sumen a la marcha cerca de 500 integrantes de la iglesia La Luz del Mundo. “A las autoridades el asunto se les salió de las manos”.

Fue el pasado 24 de marzo cuando Emilio González Márquez anunció el donativo de 90 millones de pesos del erario para la edificación del Santuario de los Mártires, una basílica en honor de 25 santos cristeros, y aseguró que la obra, cuyo costo total estimado es de alrededor de 2 mil millones de pesos, será uno de los principales atractivos para el turismo religioso en Jalisco.

Los regalos de Emilio con dinero público a la iniciativa privada y a la Iglesia durante el primer año de su gobierno, según cifras recabadas por el Movimiento Ciudadano en Defensa del Dinero Público y el Estado Laico, son:

· 90 millones de pesos para la construcción del Santuario de los Mártires Mexicanos
· 30 millones de pesos para la Ruta del Peregrino en Talpa de Allende
· 60 millones de pesos para dicha ruta a entregar en 2009 y 2010
· 1 millón de pesos para la iglesia de Yahualica
· 800 mil pesos para las figuras navideñas (nacimiento) donadas al Vaticano en diciembre pasado
· 15 millones de pesos al Banco Diocesano de Alimentos Cáritas
· 50 millones de pesos a Expo Guadalajara
· 35 millones de pesos a la empresa Flextronic
· 45 millones de pesos al Teletón (vinculado a Televisa) en 2007 y 2008
· 67 millones de pesos para Espacio 2007, evento de Televisa
· 12 millones de pesos para la telenovela Las tontas no van al cielo de Televisa
· 3.5 millones de pesos para el Juguetón, evento de TV Azteca
· 102 mil pesos a la telenovela Tengo todo excepto a ti de TV Azteca
· 4.1 millones de pesos al concurso 13 maravillas de México de TV Azteca
· Más un ofrecimiento de 2 millones de dólares a MTV para un evento en Jalisco

Cortos de Laica 154

La laicidad fomenta, como dos ejes fundamentales en las sociedades modernas, el ejercicio de las libertades y la igualdad de derechos para toda la población. Pero siguiendo en esa dirección, como parte de nuestra dinámica evolutiva, existe también la aspiración al reconocimiento de la singularidad como personas, como sujetos. Sobre ello habla la lingüista búlgara Julia Kristeva en su ensayo ¿Hacia una feminización de los valores? Presentado en el marco de los Coloquios del siglo XXI convocados por la UNESCO, ¿Hacia dónde se dirigen los valores? (publicado por el Fondo de Cultura Económica, México, 2006). Algunas de sus ideas:

En mi opinión, la diferencia sexual implica diferencias psíquicas y, por consiguiente, diferencias culturales e ideológicas que pueden cambiar el vínculo universal y, sin amenazarlo, hacer que sea más flexible y más rico. En otras palabras, puede existir una creatividad de las mujeres.

La lucha de las mujeres por su emancipación ha tenido tres etapas en los tiempos modernos. Primero, la reivindicación de los derechos políticos por parte de las sufragistas; seguidamente, la afirmación de la igualdad ontológica (del ser) con los hombres y, por último, la búsqueda de una diferencia entre los sexos que conllevaría una creatividad original de parte de la mujer, tanto en la experiencia de la sexualidad como en el conjunto de las prácticas sociales, desde la política hasta la escritura. En este sentido, las feministas no se diferenciaban de las ambiciones totalizadoras de los movimientos libertarios surgidos de la filosofía ilustrada. El propio feminismo, al no tomar en cuenta la singularidad de los sujetos, cree que puede encerrar a todas las mujeres en una reivindicación tan feroz como desesperada.

El mayor motivo de ira de Simone de Beauvoir se dirigió siempre contra la metafísica, ya que es la metafísica la que encierra a la mujer en el Otro para situarla en la facticidad (algo que no puede cambiar) y en la inmanencia (unión esencial inseparable por naturaleza: por ejemplo, la mujer y la subordinación a la autoridad del hombre y a las tareas del hogar), y negarle el acceso a la verdadera humanidad, la de la autonomía y la de la libertad.

No es seguro que el conflicto entre la condición de todas las mujeres y la realización de cada una se pueda resolver si sólo nos preocupamos por la “condición” y subestimamos al “sujeto”. ¿De qué manera, formando parte de la misma condición, tenemos derecho a la singularidad, al individualismo positivo? Estoy segura cuando escucho a las mujeres hoy en día, las que se comprometen con los movimientos sociales, las que desean que se las reconozca en su singularidad de personas y que buscan una creatividad y un reconocimiento específicos y singulares, de que nos encontramos en el principio de una nueva etapa libertaria. El último logro de los derechos del hombre y de la mujer consiste en favorecer el desarrollo de nuestra singularidad.

Quizá una de las perfidias de la historia del silgo XX, obsesionado por la diferencia sexual, permanece en el hecho de que esta diferencia no debe establecerse en una dualidad: los hombres por una parte, las mujeres por otra. Dicha perfidia, en caso de que lo sea, tendría que llevarnos, más allá de la dicotomía, hacia la singularidad. Cada uno somos un sexo diferente, y las mujeres son tantas sexualidades diferentes como individuos existen. Hay que fomentar la singularidad como valor específico, y puede que la lucha de las mujeres haya sido de ayuda.


Frente por la Cultura Laica

Busca la colección completa de Cortos de Laica en la siguiente dirección:
http://www.libertadeslaicas.org.mx/paginas/Enciclopedia/EncicloCortosLaica.htm
Los Cortos de Laica como Estampas Laicas:
http://www.17.edu.mx/index.php?cont=85
Otra versión se halla en una interesante página publicada en Lima, Perú: http://www.cuerpoyderechos.info/home/seccion_detalle.php?ID=61

martes, abril 01, 2008

Un gobierno pecaminoso y tiránico

Le enviamos el artículo publicado el día martes 1 de abril del 08 en el periodico: Milenio Sección: Escriben.


Roberto Blancarte

Ya suficiente tenemos con que los maleantes se dediquen a violar la ley, como para que sean los propios funcionarios responsables los que también lo hagan. Si los ciudadanos nos sentimos vejados por la creciente criminalidad en el país, el sentimiento de desprotección no se compara con el que se tiene al ver a las autoridades electas transgredir la Constitución.
El caso del gobierno de Jalisco, encabezado por el católico integrista Emilio González Márquez, es un ejemplo de ello.
Pasando por encima de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos e ignorando las leyes federales, dicho gobierno entregó 30 millones de pesos a la Iglesia católica, de un total de 90 previstos, para la construcción de un templo en el Cerro del Tesoro en el municipio de Tlaquepaque, Jalisco. El santuario, dedicado a algunos mártires de la guerra cristera, forma parte de los esfuerzos del arzobispado de Guadalajara por establecer una serie de templos que promuevan el culto a las decenas de recién canonizados militantes cristianos que lucharon de diversas maneras contra el régimen revolucionario y la Constitución de 1917.
Que ahora Jalisco tenga un gobernador democráticamente elegido y que éste se ponga de acuerdo con las autoridades eclesiásticas católicas para desviar recursos presupuestales hacia fines que no son legales, es una muestra tanto del revanchismo clerical como de los crecientes peligros de una parte de la nueva clase política, no sólo mocha y obtusa, sino irresponsable y abusiva, en el marco de un federalismo mal entendido.La Constitución establece claramente, en su artículo 130, el principio de separación entre el Estado y las Iglesias. Esto debería ser suficiente para que quedara claro que el Estado, desde las Leyes de Reforma de 1859, separó los negocios eclesiásticos de los gubernamentales y que ya no corresponde al Estado financiar ni mantener económicamente a las agrupaciones religiosas.
Si en más de una ocasión los gobiernos restauraron iglesias fue porque éstas eran propiedad de la nación, como lo siguen siendo todas aquellas que fueron construidas hasta 1992 y porque muchas tenían un valor artístico e histórico para los mexicanos.
Ello no impidió que algunos gobiernos populistas, como el de Luis Echeverría, apoyaran económicamente la edificación de algunos templos, como fue el caso de la actual Basílica de Guadalupe. En todo caso, desde 1992 las iglesias y los templos son propiedad de las diversas asociaciones religiosas registradas ante la Secretaría de Gobernación y no hay ninguna razón para que los gobiernos federales, estatales o municipales desvíen recursos para dichos fines.
Lo cual no excluye, como en otros casos, los presupuestos necesarios para la restauración y mantenimiento de los templos con valor artístico e histórico, que por su misma antigüedad previa a 1992, son propiedad de la nación.
Este tema de la separación entre el Estado y las Iglesias, contrariamente a lo que se podría creer, no es un asunto de anticlericales contra la religión. Lo inventaron personajes muy piadosos y fue un elemento esencial de la llamada libertad religiosa, ahora tan promovida por la propia jerarquía católica. Fueron los revolucionarios de las colonias norteamericanas quienes, molestos por la obligación de mantener a una Iglesia oficial distinta a la profesada, desde sus primeros escritos libertarios pugnaron por la no obligación de pagar obligadamente un impuesto destinado a una Iglesia diversa de la propia. Una vez concluida la Independencia, los revolucionarios norteamericanos, precisamente con el argumento de la libertad religiosa, decidieron separar al Estado de las Iglesias, única fórmula que les aseguraría no sólo la libertad de profesar la creencia de su preferencia, sino también eliminar la ignominiosa obligación de mantener otro culto religioso. De esa manera, el Estatuto de Virginia para la Libertad Religiosa, elaborado por Thomas Jefferson, quien también redactaría la Declaración de Independencia, decía que “obligar a un hombre a dar contribuciones de dinero para la propagación de opiniones en las que él no cree era pecaminoso y tiránico” y que cada quien debería recompensar voluntariamente a sus pastores o no hacerlo, de acuerdo con el desempeño de su ministerio.
De manera consecuente, cuando los norteamericanos decidieron hacerle algunas enmiendas a su Constitución, la primera de ellas dejó claro que el Congreso no podría establecer ninguna religión como oficial, lo que equivalía precisamente a separar las Iglesias del Estado en función de la propia libertad religiosa.La separación entre el Estado y las Iglesias no tiene entonces una razón antirreligiosa.
Por el contrario, está destinada a proteger la libertad de creencias y a evitar que los ciudadanos terminen, como diría Jefferson, de manera pecaminosa y tiránica, contribuyendo a la propagación de opiniones en las que no creen. Eso es lo que está haciendo el gobernador de Jalisco sin que hasta ahora el gobierno federal, responsable de la política en materia religiosa, haya intervenido de manera decidida para frenar esta violación a las leyes, a la Constitución y a la conciencia de los ciudadanos.

lunes, marzo 31, 2008

Cortos de Laica 153

Muchas libertades requieren soñarse, conquistarse o construirse antes de ser disfrutadas. Para el ser humano, han sido vitales su sensibilidad, la belleza y el arte que, lejos de ser únicamente valores decorativos, constituyen uno de los rasgos más importantes con que se ha creado y diseñado el ser humano mismo y el mundo que lo rodea. Raymond Bayer, en su Historia de la Estética (Fondo de Cultura Económica, México, 1993) nos habla de cómo se concibe el inicio de esa entrañable vocación humana por el arte:

Tomaremos el término estética en el sentido de reflexión acerca del arte. La palabra “estética” hizo su aparición en el siglo XVIII al emplearla Baumgarten (1714-1762) pero en ese momento con un significado preciso: teoría de la sensibilidad. Los valores estéticos no se presentan aislados; son funciones de valores morales y políticos.

Lo que constituye el arte es la creación y el desinterés, pero se ha mostrado que el instrumento ha sido una de las raíces del arte y que toda especie de arte ha sido interesado en un principio. El desinterés se va desarrollando poco a poco y no llega jamás a ser radical.

El arte prehistórico es un arte intelectual en el sentido de que el artista se concede cierta libertad para deformar esta o aquella parte del animal, por ejemplo en una pintura, con el fin de darle mayor fuerza de expresión.

La imitación hizo surgir la danza con máscaras, en ocasiones el disfraz con la piel de animal imitado: es probable que en el principio se hiciera con el deseo de engañar a la presa, después para influir en ella y atraerla.

El arte rupestre se desarrolló gracias al profundo conocimiento que los cazadores tenían de las formas y de las costumbres de los animales; el arte de la caza es el tema principal de las cuevas adornadas. El arte prehistórico tenía, ante todo, un carácter social; no se habría podido crear si la sociedad no lo hubiese considerado útil. El eslabón unificador entre lo útil y lo desinteresado consiste en la preocupación esencial del arte en agradar a los demás.

El origen del arte reside en la sensación, el recuerdo y el mimetismo. El interés notorio por los animales con los que y de los que vivían, la magia, los conceptos totémicos o míticos. El hombre primitivo se siente místicamente unido al grupo social y a la especie animal o vegetal de la que el grupo cree haber descendido.

Frente por la Cultura Laica

jueves, marzo 27, 2008

Evangélicos rechazan reforma que diluya la separación entre las iglesias y el Estado

Le enviamos el artículo publicado el día sabado 22 de marzo del 08 en el periodico: La Jornada Sección : Política Pág. 10




El clero católico, principal violador de garantías en materia de cultos, afirman

Semejante cambio constitucional iría en contra del laicismo y de la democracia, advierten

Carolina Gómez Mena
La comunidad evangélica reunida en el Hemiciclo a Juárez rechazó ayer cualquier intento de emprender una reforma constitucional que diluya la separación entre iglesias y gobierno, porque ello iría en contra del laicismo y, por ende, de la democracia.
Luego de realizar su 58 Marcha Cívica Evangélica, la cual partió del Monumento a la Revolución hacia el Hemiciclo, integrantes del Comité Nacional Evangélico de Defensa recordaron al Benemérito de las Américas y expusieron que lo logrado por Benito Juárez no puede ser desechado, porque gracias a las leyes promulgadas por el prócer “es posible la convivencia democrática y la discusión de ideas”. Pasar por sobre estas normativas sería –aseguraron– ir en contra de las bases mismas de la República.
Al respecto, Juan Pérez Zaragoza, presidente del referido comité, señaló en entrevista que es claro que el gobierno debe dedicarse a la administración pública y los credos religiosos “a lo suyo, que es la administración de lo espiritual. No se deben invadir esferas”, comentó.
En este tenor, Pérez Zaragoza insistió en que en México la educación debe continuar siendo obligatoria y gratuita, pero sobre todo laica, a fin de que esté alejada de cualquier fanatismo religioso, y remarcó que también debe tener mejor calidad para que los jóvenes tengan mayores posibilidades de contar, en principio, con trabajo y mejores oportunidades de desarrollo, lo cual redundará en un mejor entorno tanto para ellos como para sus familias.
Sobre esto último manifestó durante su discurso que la comunidad evangélica le solicita al gobierno “dar mayores oportunidades de empleo a los jóvenes y que también se preocupe por sacar al narcotráfico del país”.
¿Institución moral?
Pérez Zaragoza especificó que las iglesias evangélicas están “totalmente en desacuerdo con lo que ha propuesto la Iglesia católica, porque somos una minoría; además, si alguien en este país ha violado las garantías de libertad de creencia ha sido indudablemente la Iglesia católica con hostigamiento a nuestras comunidades de evangélicos; además, no podemos hablar de que sea (la Iglesia católica) totalmente una institución moral”.
También criticó la forma en que la curia católica maneja el tema de la libertad religiosa. “La libertad religiosa ellos la entienden como nada más para ellos; la libertad religiosa para nosotros radica en que se cumpla la Constitución del país, y en ese sentido estamos en desacuerdo con cualquier cambio constitucional que vaya en contra de la separación de iglesias y gobierno”.
Remarcó que la voz de todos los credos debe ser escuchada por igual, porque “tanto vale una sola Iglesia evangélica como todo el arzobispado mexicano”, y en ese sentido indicó que ni el gobierno ni los legisladores deben ceder a las “presiones” de la Iglesia católica para concretar una reforma “que significa un retroceso; además, pensamos que hay asuntos más importantes que tratar en el país que los religiosos. A veces hay bombas de humo que se lanzan para evadir temas trascendentales, y ésta podría ser una de ellas”.
Refrendó que ante la posibilidad de una reforma en ese sentido, “queremos ser escuchados en el Congreso, ya tenemos apertura en el PRD, PRI y PVEM”.

En el país se vive una “repolitización” de la religión asegura especialista

Le enviamos el artículo publicado el día jueves 27 de marzo del 08 en el periodico: La Jornada Sección : Política Pág. 20


Podrían verse favorecidos los intereses, fueros y privilegios de la Iglesia

José Antonio Román

Solamente en un Estado laico se puede hablar de respeto a la libertad religiosa, pues garantiza el libre ejercicio de creencias y de equidad ante la ley, se señaló ayer en el simposio: Libertad religiosa, democracia y estado laico, en el que participaron funcionarios públicos, investigadores, académicos, legisladores y líderes evangélicos.
El director de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Salvador Beltrán del Río Madrid, subrayó que una de las tareas de la dependencia es garantizar el pleno ejercicio de la libertad de creencias y de culto, fomentando la cultura de la tolerancia con respeto a la pluralidad religiosa y fortalecer las relaciones con las instituciones religiosas, en el contexto del Estado laico y el principio de la separación del Estado y las iglesias.
Ante los líderes evangélicos reiteró el ofrecimiento hecho la víspera por la subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de esa dependencia, Ana Teresa Aranda, en el sentido de brindar la intermediación del gobierno federal para atender cualquier caso de intolerancia religiosa que pudiera presentarse en el alguna parte del país.
En su participación, el especialista Bernardo Barranco Villafán señaló también que en este momento se vive una “repolitización de la religión”, en la que la jerarquía católica ha insistido en que las reformas constitucionales en materia religiosa de 1992 no son suficientes y que es necesario pasar –desde su concepción– de la libertad de culto que se tiene actualmente a la libertad religiosa.
Esta última libertad, aclaró, incluirá desde la visión de la Iglesia católica la impartición de educación religiosa en escuelas públicas y la posesión de medios de comunicación masiva, que en los hechos implica favorecer sus intereses, fueros y privilegios.
Barranco insistió en la insoslayable necesidad de mantener un Estado laico. Además, pidió no olvidar la historia de México y aprender que la mezcla de asuntos religiosos y políticos regularmente ha tenidos resultados “explosivos”.
Por su parte, el diputado panista Emilio Flores Domínguez, de creencia metodista, señaló la necesidad de avanzar en materia de libertad religiosa, conforme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, Roberto Blancarte, especialista en el tema religioso, pidió tener cuidado con este tipo de planteamientos, pues aunque se pueden expresar este tipo de deseos predominados de buena fe, se puede vulnerar el Estado laico, que es la única garantía para garantizar la libertad religiosa para todos.
En el acto, organizado por la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, también participó el antropólogo Elio Masferrer, quien señaló que las iglesias evangélicas han crecido desde la segunda mitad del siglo XX en gran parte porque han sabido responder a las necesidades espirituales de la población, mejor que las llamadas iglesias históricas y mucho mejor que la propia Iglesia católica.
En el simposio también participó Manuel Camacho Solís, integrante del Frente Amplio Progresista, quien se mostró contrario a nuevas reformas constitucionales en materia religiosa, y reprobó también la “manipulación política” que hizo el ex presidente Vicente Fox de las imágenes religiosas de la virgen de Guadalupe.

jueves, marzo 13, 2008

Influye jerarquía católica para que laicidad del Estado sea retórica

Constitución debe garantizar Estado laico: Elsa Conde



Por Gladis Torres Ruiz

México DF, 13 marzo 08 (CIMAC).- La laicidad del Estado mexicano es, en muchas ocasiones, sólo una forma retórica, debido a la influencia que la jerarquía católica puede tener en la instrumentación de políticas públicas en nuestro país, señaló la diputada federal Elsa Conde Rodríguez.

Durante el Foro por la Defensa y Consolidación del Estado Laico, realizado hoy en el Senado de la República, Conde Rodríguez, apuntó que, en este contexto, es necesario elevar a rango constitucional el carácter laico del Estado mexicano.

Por ello, en noviembre del año pasado, un grupo plural de legisladoras y legisladores de todos los grupos parlamentarios, presentaron en la Cámara de Diputados una iniciativa de Ley sobre el Estado laico, la cual contó con la asesoría y acompañamiento del especialista en el tema Roberto Blancarte y del Foro Intereclesiástico Mexicano (FIM), Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), el Frente por la Cultura Laica (FCL) y demás organizaciones interesadas en el tema.

Entrevistada por Cimacnoticias, la legisladora del Partido Alternativa detalló que para ilustrar la influencia que la jerarquía católica puede tener en la instrumentación de políticas públicas, basta con analizar el tipo de argumentación que se usa en las acciones de inconstitucionalidad contra la Interrupción Legal del Embarazo presentadas ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tanto por el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), como por la Procuraduría General de la República (PGR).

“En los argumentos de la acción de inconstitucionalidad presentada por la CNDH, hay convicciones filosóficas muy particulares, muy probablemente referidas a lo que profesa el presidente de la Comisión, pero que no tienen nada que ver con el ámbito en el que queremos que se desarrolle la vida de las mujeres”, apuntó.

Ante ello, dijo Conde, quienes apoyamos esta iniciativa sobre la laicidad, estamos por la libertad de conciencia, que las mujeres podamos tomar decisiones sobre nuestra salud sexual y reproductiva. De ser aprobada, acotaría la influencia que pretende tener la jerarquía católica en la instrumentación de políticas públicas dirigidas a las mujeres, enfatizó la diputada feminista.

De la misma manera, informó que de ser aprobada la iniciativa de Ley sobre el Estado laico, que se encuentra en la Comisión de Puntos Constitucionales, fortalecería cualquier argumento de la SCJN, ya que esta tendría que considerar que hay un Congreso que está solicitando fortalecer esta laicidad.

Nos beneficiará a las mujeres, ya que las mujeres debemos de tener el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. La despenalización del aborto en la ciudad de México es una despenalización necesaria y esperamos que en un futuro se de en todo el país, argumentó la legisladora.

Sin embargo, el reclamo desde el feminismo por la plena vigencia de un Estado Laico no esta relacionado sólo con la salud reproductiva y el derecho al aborto, sino con la libertad personal y de opinión, el derecho a la intimidad, el respeto a la diversidad cultural, religiosa y a la autonomía personal.

En este sentido, agregó que el día de hoy el carácter laico del Estado mexicano se encuentra sometido a presiones de toda índole, impulsadas fundamentalmente por particulares grupos de interés, que pretenden imponer una visión moral y religiosa particular.

Bajo el argumento de la ampliación de la libertad de culto y religiosa, podemos comprender entonces la urgente necesidad de proponer una mejor regulación para garantizar el Estado laico en México, dijo.

PRINCIPIOS DE LAICIDAD

Para Elsa Conde, el concepto de laicidad en dicha iniciativa se entiende bajo tres principios: el respeto a la libertad de conciencia y a su práctica individual y colectiva; la laicidad referida a la autonomía de lo político y de la sociedad civil frente a las normas religiosas y filosóficas particulares, así como la igualdad ante la ley y la no discriminación directa e indirecta hacia las personas.

"La iniciativa reconoce que todas y todos tenemos el derecho de contar con un Estado laico que proteja la pluralidad de todas las adscripciones religiosas, así como todas las expresiones de la sociedad que no formen parte de ellas", explica.

La iniciativa, que se tiene previsto suba al pleno en la siguiente sesión pretende incorporar al texto del Artículo 40 constitucional el carácter de laico, estableciendo la laicidad como uno de los cinco principios rectores de toda la organización del orden constituido: republicanismo, democracia, representatividad, federalismo y laicidad.

Así, la laicidad será una obligación de las autoridades públicas, señalada en los artículos 108 y 109 constitucionales, para respetar escrupulosamente el Estado laico y la separación entre la Iglesia y el Estado. De no cumplirse, derivará en responsabilidad para los servidores públicos.

Al Artículo 130 le agrega dos párrafos, donde se establece de manera explícita la sujeción a la ley de las iglesias y demás agrupaciones religiosas. También indica que en el Estado laico no podrá haber preferencia sobre alguna religión o convicción filosófica. De aquí se desprende la libertad de decisión sobre el propio cuerpo y el derecho a decidir en todas las esferas de la vida privada.

08/GT/GG/CV

Roberto Blancarte escribe polémico libro

Le enviamos el artículo publicado el día viernes 7 de marzo del 08 en el periodico: Reforma Sección: Cultura Pág. 10



Sexo, religión y democracia

Una obra apara confrontar ideas y encontrar soluciones

¿Cuál es el ámbito legítimo de acción de las agrupaciones religiosas y hasta dónde debe el Estado intervenir para regular el espacio público de las iglesias? ¿Pueden las religiones decidir sobre los derechos de los ciudadanos o es el Estados laico el que debe garantizarlos, por encima de las doctrinas particulares?

Juárez, el laicismo y el beso de Fox al anillo de Juan Pablo 11; Norberto Rive­ra y la pederastia; la Ley de Sociedades de Convivencia y los homosexuales; el aborto y el caso de Paulina, la niña vio­lada en Mexicali y obligada a tener un hijo no deseado; las limosnas y los im­puestos; la izquierda y la derecha fren­te a la jerarquía eclesiástica; las iglesias y su intervención en las elecciones; la educación laica frente a la confesional; la c10nación y la Santa Muerte , son al­gunos de los temas en este libro que, sin duda, causará polémica.

Roberto Blancarte ofrece en Sexo, reli­gión y democracia algunos pensamien­tos para la discusión, en el conteo de un reto social reciente: la religión y su relación con la sexualidad en el marco de una creciente democratización en México, un entorno político donde los fundamentalismos de todo tipo cues­tionan las nuevas libertades del hombre contemporáneo. Una obra para con­frontar ideas y encontrar soluciones. Roberto Blancarte, nacido en Mazatlán en 1957, es un experto reconocido mun­dialmente en los temas de sociología de las religiones y de la laicidad. Profesor-investigador y director del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México; investigador asocia­do del Grupo Sociedades, Religiones y Laicidades, GSRL, de la Escuela Práctica de Altos Estudios, EPHE, de la Sorbona en París; es fundador y asesor del Pro­grama Interdisciplinario de Estudios sobre las Religiones, PIER, de El Colegio Mexiquense.

Actualmente es presidente del Comité de Investigación en Sociología de la Re­ligión de la Asociación Internacional de Sociología, ISA.

Ha sido miembro' de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación "Conapred': y del Consejo de la Comisión Nacio ­nal de Bioética.

Es licenciado en Relaciones Internacio­nales por El Colegio de México, genera­ción 1981, con maestría en Historia y Ci­vilizaciones y doctorado por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, en París.

Autor de varios libros, entre ellos: Histo­ria de la Iglesia católica en México, 1992; Cultura e identidad nacional, 1994; Re­ligión, Iglesias y democracia, 1995; y El pensamiento social de los católicos mexicanos 1996.

En junio de 2002 publicó El sucesor de Juan Pablo 11; escenarios y candidatos del próximo cónclave; y en octubre de 2004, Entre la fe y el poder, religión y política en México.

Ha escrito numerosos artículos en revis­tas especializadas, también ha sido co­laborador en diversos diarios y revistas de difusión nacional.

jueves, marzo 06, 2008

A mayores libertades laicas, mejor democracia

Le enviamos el artículo publicado el día miercoles 5 de marzo del 08 en el periodico: La Jornada Sección : Opinión Pág. 20




Bernardo Barranco V.
Ya que la Iglesia católica “ha emprendido nuevas batallas particularmente en el tema de la moral sexual, ¿México es un país de excomulgados?” Éste es uno de los exámenes que Roberto Blancarte plantea en su libro Sexo, religión y democracia, de editorial Planeta, y que acaba de ser presentado en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería el pasado sábado.
El autor añade que los agraviados han sido aquellas personas que usan métodos anticonceptivos no naturales, las parejas del mismo sexo, quienes empujan la despenalización del aborto, los divorciados y vueltos a casar y, en general, todos aquellos que no obedecen al pie de la letra los dictados de la jerarquía católica.
El libro, de más de 250 páginas, recoge buena parte de los artículos de opinión que Blancarte ha editado entre 2000 y 2007. Dicho periodo se da dentro de una creciente democratización social, política y cultural en el país, contexto donde hay mayores espacios para las libertades, como los que se han forjado en el campo de los derechos sexuales y reproductivos.
Bajo este telón de fondo, Blancarte ha distribuido sus artículos en tres grandes apartados: el primero aborda los jaloneos de lo religioso en el ámbito de lo público y su regulación política; el segundo apartado se concentra en la Iglesia católica, constatando un creciente debilitamiento de su modelo de intervención social que sin embargo mantiene un alto nivel de acecho por conquistar mejores y mayores espacios sociales en México. Finalmente, en el tercer bloque, titulado “En busca de libertades”, el autor describe las construcciones, los corrimientos culturales y las transformaciones sociales producto de una más intensa participación de prácticas que buscan mayor diversidad, equidad y reconocimiento de libertades plenas.
Con Roberto Blancarte me une una amistad de más de 25 años. Nos conocimos en el seminario de Emile Poulat en la escuela de altos estudios en ciencias sociales de París en 1983. Desde entonces hemos compartido reflexiones y búsquedas sobre los análisis sociales de lo religioso. Además de académico e investigador, he presenciado su activismo y compromiso con las redes que fomentan las libertades laicas. Comparto la afirmación de José Luis González, durante la presentación del libro, de que Roberto se ha convertido en vigilante y guardián de la laicidad en México.
En uno de sus artículos, comentando el resultado de encuestas sobre lo que piensan los católicos en materia de moral y sexualidad, Blancarte concluye: “Queda claro que lo que dicen y quieren los católicos no es siempre lo que dicen y quieren los obispos. No pocos políticos mexicanos hasta ahora han pensado que el episcopado es representativo del sentir y pensar de los católicos, por lo menos en este tipo de temas. Queda claro que no es así. Los obispos tienden a pensar que la Iglesia no es una democracia y que, por lo tanto, no se trata de lo que quiera o piense la feligresía. Pero en una sociedad cada vez más democrática será difícil que puedan convertirse en verdaderos pastores, si no escuchan en forma mínima a su rebaño” (el mensaje de los católicos a sus obispos y a uno que otro político despistado). El autor se resiste a que la razón absoluta que plantean muchas iglesias se politice, el efecto de la laicidad es precisamente la desconstrucción de la verdad, como última y definitiva verdad, así como garantizar la libertad de creer, opinar y de actuar. Por tanto, no encasillar la libertad religiosa como absoluta o única, sino enmarcarla en el conjunto de las libertades conquistadas socialmente que deben ser garantizadas a los ciudadanos.
La laicidad o laicismo, según el autor, no es una persecución en contra de las iglesias, o una posición antirreligiosa, sino, por el contrario, es la mejor garantía para las libertades religiosas sin ningún privilegio para alguna de ellas. “En la historia no hay ninguna libertad religiosa que se haya podido garantizar hasta la existencia de un Estado que nosotros llamamos laico.”
Otro aspecto central que encontramos constantemente en el trabajo de Blancarte es la crítica a la clase política que cree fortalecerse y legitimarse estrechando lazos, especialmente con el clero político. Al respecto sentencia:
“El problema es que muchos políticos olvidan que su autoridad proviene del pueblo y acuden a las instituciones religiosas para buscar legitimidad, otorgándoles un poder que no tienen. Cuanto esto ocurre se afecta el principio de legitimidad democrática de la autoridad política, porque mina su propia fuente de autoridad, que es la soberanía popular. Es una especie de harakiri para la democracia y para el poder político”. Por ello, el Estado laico está obligado a defender la libertad de conciencia, la igualdad de los ciudadanos y la autonomía de lo político frente a lo religioso; para que estas condiciones se cumplan es necesario que la voluntad mayoritaria del pueblo no vulnere el respeto a los derechos de las minorías religiosas, sexuales o políticas.
Los artículos de Roberto Blancarte compilados en Sexo, religión y democracia son abiertos y dialógicos, propios del trabajo periodístico. No es una obra académica; por el contrario, registra con pasión los importantes cambios culturales, políticos y religiosos que la sociedad mexicana ha experimentado en estos últimos siete años. Vale la pena hojearlo.